Verde y recuerdos de la Manzana
¡Uy! ¡Cuánto tiempo! En una charla con INU.chencho, el habitante de la tierra del arroz, me despertó la ansiedad de volver a escribir en la bitácora electrónica.
Mi primer tema fue sobre las mañanas al estilo Silent Hill, básicamente porque en julio los días eran grises y un poco fríos, además que me sentía muy influenciado por el título que estaba jugando; es diciembre y aunque el sol resplandece por las tardes, no dejan de ser días sombríos y de incertidumbre...
Ya termina el 2004 y aunque sobreviví, no quedé satisfecho. Mientras los años anteriores eran viajes a Nueva York y juergas cargadas de Dance Dance Revolution y Snapple, este año la cosa ha sido un poco más austera, tanto de diversión, como de humanos.
Hasta el momento no sé qué haré para cerrar el año. Recuerdo las calles de Manhattan repletas de gente solitaria o en pareja, celebrando a su manera, sin sentirse obligados a tener un techo encima, sin el ansia de tener una mesa repleta de comida, sólo entregarse al gélido viento del atlántico y al calor de los millones de Watts de Times Square.
Está bien, hoy es 2004, me entregaré a las corrientes que se cuelan por debajo de la puerta de mi departamento, me dejaré consentir por el calor de la radiación de mi televisor y tal vez me hipnotice con el círculo de luz verde de mi Xbox ¡Vamos! no es tan malo.


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